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Una mañana de enoturismo perfecta

El día amanece soleado y con ganas. Eso es todo un triunfo para la zona de Utiel-Requena, que incluso en plena primavera y con las flores en todo su esplendor, el tiempo puede torcerse en el momento menos pensado y dejar que un día prometedor acabe en una lluvia copiosa o un viento más fresco de lo normal. Un autobús sale de Valencia rumbo a Dominio de la Vega para pasar una mañana especial. Un grupo de seis mujeres y sus acompañantes harán una visita enoturística especialmente diseñada para ellas: van a conocer la bodega, nuestros jardines y nuestra filosofía de trabajo ligada al terroir, pero también saborearán el resultado de todo ello: nuestros vinos y cavas.

Beatriz, Mavi, Dasha, Paloma, Mapi y Cristina llegan a la Casa del Conde elegantísimas y con muchas ganas de conocernos. Y es que en realidad muchas de ellas ya nos conocían: Paloma nos dijo que en su casa en todas las celebraciones importantes «siempre había un cava Dominio de la Vega»

Nuestro gerente, Gerardo Rodríguez, fue el encargado de hacer de maestro de ceremonias y guiar a las visitantes a través de la Casa del Conde, un lugar del proceso de elaboración de los cavas y vinos, avanzando por el laberinto de estancias y pasillos en los que reposan los cavas en sus diferentes fases de transformación.

Mientras Gerardo iba explicando paso por paso el cómo y el porqué de todo ello, llegamos casi sin darnos cuenta al exterior: la diferencia de temperatura y la luz brillante del día fue lo que nos hizo despertar del ensueño, mientras caminábamos por los jardines hasta la zona del almuerzo.

Un almuerzo, que bien podría considerarse un “brunch” con aires rurales y hecho solamente para maridar con los vinos y cavas que servíamos. Al final, la comida era solo una excusa, el acompañamiento ideal para una degustación superior: un vino blanco: Recuérdame, un tinto: Bobal en Calma, y un Cava: Authentique. Bajo la atenta mirada de los árboles de nuestro jardín, nuestras invitadas disfrutaban del sol amable, mientras se hacían cientos de fotos, y es que todos los rincones hacían de fondo perfecto para la foto de un brindis especial. Los móviles captaban la belleza del momento, pero no se iba a quedar en ellos, en absoluto. Ese momento iba a ir directo a sus cuentas de Instagram, todo el mundo iba a vivirlo también.

Seguimos la visita, por los recovecos de las salas donde la uva se convierte en vino hasta llegar a aquella donde éste reposa en barricas. No desvelaremos qué se habló allí por no descubrir el secreto a los próximos visitantes, pero había tanto que contar…

Cuando completamos la visita, a nuestras invitadas les esperaba una sorpresa pensada especialmente para ellas: un tratamiento estético que Carol, una experimentada esteticista de Requena, quiso ofrecerles, mientras aprovechaban los instantes finales de la mañana con nuestro Reserva Especial, y por supuesto, nuestro vino de hielo: The End.

¿Acaso creíais que el enoturismo en Dominio de la Vega no era único y lleno de sorpresas?

Deberíais probarlo aquí.

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