Tras la vendimia viene un momento de reflexión.

El verano fresco, húmero y limpio ha dado a paso a una de las mejores cosechas de los últimos años. En los viñedos teñidos de verdes y naranjas se intuyen blancos que recuerdan a cítricos, piñas e hinojos del mediterráneo y unos tintos de rojos intensos con aromas de fresas, frambuesas, violetas y cerezas.

El íntimo proceso de creación de hoy dará paso a los vinos del mañana.

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